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jueves, 16 de abril de 2015

A las mujeres que me precedieron.



Queridas ancestros femeninas de mi vida ,

Gracias por vuestros genes, por vuestra fuerza, por vuestra sabiduría , compartida de generación en generacion.
Por vuestra lucha, por vuestra valentía . Por vuestra fuerza vital .
 Por legarme, lo que hoy en día soy.
Por cómo  me siento. Por hacerme inconformista y valiente. Sin miedo a los cambio. Por darme coraje y paciencia. Gracias, gracias queridas mías .

A mis avanzadoras. A mis guías espirituales.
A Las que no conocí , de las que disfruté y , de las que disfruto.
A todas esas mujeres que con su orgullo, con su saber estar, con su dignidad e inteligencia me crearon a mi.

Gracias a todas ellas, por estar ahí , en los mejores momentos de mi vida y , sobre todo, en los peores. Cada una a su forma, me ha formado a mí.

A mis meigas mágicas avanzadoras , que supieron encajar las críticas y ponerse el mundo por montera. Por hacer, que su descendencia  femenina siga sus pasos . Por ilustrar a otras tantas. Por abrazarlas cuando nadie más lo ha hecho. Por animarlas. Por aceptarlas y respetarlas sin juzgarlas . Por acogerlas. Por salvarlas la vida de una muerte segura, de miseria emocional.

Os doy las gracias, con una flor a las que seguís por aquí . Con una oración a las que ya os tocó partir.  Y con mi gran admiración y respeto,  a las que me miráis estaticas desde fotos ajadas por el tiempo. Pero que continúan transmitiendo esa fuerza desde la mirada del más allá , con ojos astutos y sabios

Ahora es mi turno de coger el testigo mudo de vuestro legado y, como el universo es sabio, a mi me manda mi recado, que es educar a mis hijos varones para que respeten y aprendan a comprender que si ello se produjo es por el asincronismo de sexos que hemos vivido por torpeza y obsoletos cantos de obediencia. Ahora esos cantos amargos, deben cesar ya. Y convertirnos todos en una misma sociedad. Aquí lo que prima es la inteligencia y nada más. Las fuerzas brutas se quedaron en el pasado y ahí, deben de estar.

Gracias féminas de mi sangre, por mostrarme el camino a caminar, de la mano de mis hijos lo he de lograr. Educarlos en conciencia de lo que ser un humano significa en realidad . No hay fuerza, sólo supervivencia natural. Felicidad compartida y asumida sin ninguna guerra más .

Esa , y no otra, es mi tarea de verdad. Mi aportación a esa callada lucha, que dura demasiado ya.

Estoy conmigo, estoy con vosotras. y por esa fuerza y por ese empuje que me dais, sé , que esta vez lo conseguiré.

Mi propia descendencia será mi legado a esta sociedad preparada para el cambio.

Gracias, de verdad. Por vuestras lagrimas retenidas , vuestra sabiduría compugnida, y por vuestra silenciosa voluntad.

Nunca os olvidaré.

Vuestra para siempre,

Bárbara