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lunes, 13 de abril de 2015

Desde el infinito del mar continuo con mi búsqueda.



Querido Mundo,

Hoy comienza mi vida, pero la de verdad. La que importa. La que se vive. La que se siente. La que se realiza.

Hoy comienza una nueva novela donde el autor soy yo, y nadie más que yo.
Considero  que la vida es una trilogía, donde vamos engarzando capítulos mediocres de supervivencia.
 Desde nuestra niñez, pasando por nuestra madurez y acabando, en todos los sentidos, y con todos ellos, en la vejez. Porque nacemos y morimos nosotros solos. Y por eso, tenemos el derecho y el privilegio de vivir , de sentir, de realizarnos como individuos. Aun cuando el mundo se oponga y te encierre. Ése, y no otro, es el derecho inalienable de cada uno de nosotros. Y es una responsabilidad tan grande, que nos acobardamos y permitimos que otros seres, exactamente igual a nosotros, manejen nuestras vidas.
Sed valientes. Sed fuertes. La vida os premiará con su infinita sabiduría. Pero sólo  desde la determinación llegaréis  a buen puerto. No os cerréis al mundo, simplemente perteneced a él, compartirlo con vosotros mismos.
Cuando estéis preparados, el mundo os lanzará a una aventura que ni en vuestros mejores sueños , os podréis llegar a imaginar. Os sentiréis ¡ tan plenos¡, ¡tan orgullosos¡ de vosotros mismos.
De haberos mantenido en pie a pesar de las cadenas, de los yugos, de las esposas, que ya no necesitaréis la aceptación de nadie más. Sólo vuestro respeto os respetará.

Ya no lucho más con el paso del tiempo, simplemente lo abrazo y lo hago mío.
Mío, para compartir.
Mío, para conservar.
Mío, para observar.

En este nuevo libro, ya no hay ganadores ni vencidos, ni jerarquías, ni roles. Sólo ,"tablas" con la vida.  No hay más movimientos posibles. Sólo la aceptación y la continuidad. Calma, paz, sosiego. consecuencia. Inercia si queréis. Porque las manillas del reloj, se moverán de una manera distinta. No será el paso del tiempo hacia la decrepitud sino el ritmo de un vals que te acompaña por la playa infinita de la sabiduría.

Un libro con cientos, miles, quién sabe, de páginas blancas sin amarillear por el paso del tiempo. Olor a nuevo, como huelen los libros recién sacados de imprenta. Con ese olor dulzón que tanto me gusta. A nuevo, a renovación, a aventura...

Y mi mano será mi pluma, y mis ojos mis vigías , y mi alma mi capitán de barco.
 La madurez, qué
sensación tan indescriptible. No luchéis  por llegar a ella. No perdáis inercia.


Aceptarla, abrazarla y darla la bienvenida. Hacedla sentir cómoda. Querida. Respetada. No la abruméis con recuerdos del pasado. Esos recuerdos de los que tienes que aprender y soltar, para que tu alma viaje ligera.

Hoy tengo  más canas , más  arrugas. Mis ojos se pierden entre las letras. Pero mi conocimiento y mis sensaciones del mundo son tímidamente superlativas a el temor a envejecer. Y esa ausencia de temor  a mi finito tiempo, me hace libre.
Libre de ser quién realmente soy. Yo.



Una persona que se ha encontrado y que quiere compartir su tranquilo descubrimiento con almas que ,como yo, se encuentran buscando su imagen en el espejo del tiempo caduco.






Un abrazo enredado en claves de sol .   Eufóricas  notas en fa sostenida de esperanza y fe en la vida. Desde una persona perdida y encontrada.

Bárbara.

PD: alimentad vuestra alma tanto como alimentáis vuestro cuerpo. Os recomiendo que escuchéis el Ave María de Caccini interpretada por la majestuosa voz de Inessa Galante. Superlativa.