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sábado, 18 de abril de 2015

Entre olas de risas y risas y risas...resurge la Venus de la Concha.



Querido Mundo,

                                                 . 


Hoy he sido invitada al Nirvana.
Paseando con la sencillez de mi existencia.
Yo sola y mi paraíso particular.
La playa, las olas y el mar.
Mi mar, mi mundo, mi ensoñación.
De pronto nadie existía salvo yo.
Qué egocéntrica he sido.
 Pero da igual , qué bien me he sentido.
Cómo puedo explicaros lo que he sentido, si no soy capaz ni de explicarme mi sentido.
Ha sido tan especial. Tan increíble...
Corría , andaba, me tiraba en la arena.
Me levantaba, cogía   una  concha, la arrojaba al mar. Y simplemente reía, y reía y reía  mientras las lágrimas caían descuidadamente sobre la arena.
 Ni las veía. Sólo sentía esa humedad pegajosa inscrita en mis mejillas.

 Miraba mis pasos desnudos borrados por la espuma de la estela de mi vida.
Y seguía , y seguia, y nada me detenía . Ni yo misma.

Reía, lloraba. Lloraba, reía . Mi pecho , mi alma, mi espíritu se elevaba hacia mí. Y Yo , caía hacia mi espíritu.  Y en esa comunión me he sentido  como la Venus de la Concha.
Desnuda frente a mis emociones, frente a mi creatividad. Renaciendo al fin.
Me he permitido ser yo, pero libremente.
Sin ataduras emocionales, solo volar, volar sin ningún final.  Como si fuera una pequeña corchea en  una partitura , traviesa e inquieta que se deja llevar por la emoción . Sólo por la emoción de sentirme, sentirme viva. Subiendo , bajando, jugueteando con mi música del alma . En escalas imposibles de seguir. Ni las manos más ágiles en un piano podría .

Ha sido el mejor día de mi vida, como persona , como ser individual.
He tomado conciencia de quién es verdaderamente esa persona que me mira todos los días en el espejo sin verme.
 Hasta hoy, que me he visto, que  me he sentido y que he estado en mi Nirvana.
Por favor, buscadlo. Sentidlo. Abrazadlo. No lo dejéis de sentir. Yo no puedo explicaros lo que he sentido.
Hoy he escrito mi libro, he  plantado mi árbol.  Hoy, me he sentido inmortal conmigo misma.
Todo ha merecido la pena. Todo.
Reíd, llorad, dejaros volar. Pero hacedlo. Este será mi el ultimo recuerdo, el  que me llevaré conmigo cuando mi mundo deje de tener sentido y emigre hacia otros mundos. El mundo de la inmortalidad mortal.
Cuando, espero , mis canas inunden mis cabellos, mis arrugas traduzcan mis  experiencias, y mis huesos marchitos no aguanten más  mi esencia.
Todo habrá valido la pena, por este nacimiento de mi alma que ya es eterna.

Sin palabras, con emoción , y empezando de nuevo como un recién nacido, vuestra amiga,


Bárbara.

PD: sencillamente, sin palabras.