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martes, 14 de abril de 2015

Desde la esperanza a la esperanza.



Querida y amiga esperanza,

Te escribo en un ejercicio personal para mantener a raya  a tu hermana la desesperanza. Qué cruel es e implacable cuando quiere entrar en mí.

Pero últimamente, como estoy muy guerrera, voy a poner todo de mi parte para no dejarla entrar, para ahuyentarla a latigazos. El mismo trato que ella tiene conmigo. Así que , me armo de mi pluma, ensillo mi alma y allá vamos.

Desesperanza, lárgate a otra chanza.
Te expulso de mi vida.
No existes para mí.
Aunque te dejes los nudillos llamando a mi puerta, te repelo. Lárgate.
No tienes nada que hacer conmigo.
No te acepto.
De hecho, ni te escucho.
Me libero de ti.
De tu frialdad
De tu maldad.
De tus ganas de hacerme daño.

Te conjuro para que desaparezcas.
Nunca más, jamás vuelvas a intentar entrar en mí.

Ahora que he conocido la esperanza, tu hermana, tú quedas desterrada de mis tierras fértiles de ideas, de creación y de vida.
Vete, no importas.
Mi mente te repudia.
Mi corazón te escupe hacia las olas del mar.
Para que seas tú la naufragues y no yo.
Nunca yo. Jamás.
Has anidado demasiado demasiado de mi tiempo en mí.
Has abusado tanto que ya no te lo consiento más.

Vete de mi nido. Vete de mi hogar. Vete, vete, vete.
No tienes nada que hacer ya.

Desperanza, amarga y oscura, emigra hacia los vientos helados del Norte.
Porque aquí en el sur de mi corazón, ya no tienes cabida.

Mírame a los ojos y entiende bien mis palabras, porque  quien avisa no es traidor...
No vengas a por mí. O iré yo a por tí. No me amenazas más.
Jamás. Ni cuando duerma. Ni cuando pasee. Ni cuando viva.

Así que ya sabes, vete, lárgate. Huye de mí, porque te planto cara.
Nunca más me volverás a aterrorizar. Nunca más.


Bárbara.

PD:¡¡¡ jamás¡¡¡